Categoría: Neuropsicología

  • ¿Marihuana Medicinal?

    ¿Marihuana Medicinal?

    El término marihuana medicinal se refiere al uso de toda la planta de marihuana sin procesar, o de sus extractos básicos, para tratar ciertos síntomas de enfermedades y otros trastornos. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (U.S. Food and Drug Administration, FDA) no ha reconocido ni aprobado la planta de marihuana como medicina.

    Sin embargo, el estudio científico de las sustancias químicas de la marihuana, llamadas cannabinoides, ha llevado a la aprobación por parte de la FDA de dos medicamentos en forma de píldora que contienen cannabinoides. Es posible que a medida que continúan las investigaciones se aprueben más medicamentos.

    Dado que la planta de marihuana contiene sustancias químicas que pueden ser útiles para tratar una amplia variedad de enfermedades y síntomas, muchos sostienen que se debería legalizar su uso con fines medicinales. De hecho, cada vez son más los estados que han legalizado la marihuana para uso medicinal.

    Ya han pasado 20 años de que el cannabis se aprobara para el uso medicinal en California, y se ha usado incluso como tratamiento para los síntomas del cáncer o el glaucoma.

    Desde el año 2014 nueve países de américa latina comenzaron a regular la investigación del cannabis y su uso con fines medicinales.

    Algunos pacientes con dolor crónico consumen cannabis para aliviar un dolor tan intenso que puede incluso inmovilizarlos por días y claro, este dolor afecta todas las áreas de sus vidas, aunque de momento el consumo de cannabis sigue siendo ilegal.

    Nuestro organismo, tiene un delicado equilibro químico que denominamos homeostasis,  es necesario para que las células tengan una apropiada comunicación haciendo que nuestro organismo funcione adecuadamente.

    Como parte de este sistema, las células nerviosas tienen un receptor  muy particular, llamado CB2, que de forma natural, se activa con un compuesto químico producido por el mismo organismo, este compuesto se llama Anandamida, más recientemente se ha descubierto otra molécula similar producida por el organismo, llamada 2AG.

    Estas dos sustancias están íntimamente relacionadas con los procesos de autorregulación como el control de la temperatura, el PH o acides de nuestra piel o mucosas, o incluso nuestro nivel de azúcar en sangre.

    Además participan en la coordinación motora, favorecen la neuroprotección tras un trauma craneoencefálico, y participan en el control del dolor o el control del apetito.

    Todo ello funciona de forma adecuada, gracias al control que el organismo tiene sobre la producción de sus propias sustancias, como lo son la Anandamida y el 2AG.

    Toda medicina en dosis inapropiadas es tóxica, y es ahí donde radica el problema del cannabis.

    Pensar en los muchos beneficios potenciales que tiene, y que se están estudiando, no es equivalente a decir que por fumarla obtendré todos esos beneficios antes mencionados.

    Ya que el THC así como otros cannabinoides tienen la propiedad de reemplazar la función que realiza la Anandamida y el 2AG, función que es muy importante para la regulación y coordinación de los diferentes sistemas del organismo, como lo mencionaba antes.

    Reemplazar las sustancias químicas producidas por el organismo con sustancias exteriores es un problema, ya que aumenta los niveles de activación, así el cuerpo buscará regularse dejando de producir las sustancias de forma autónoma y generando una dependencia del Cannabis para su funcionamiento.

    Mantener este delicado equilibrio del organismo y usar el cannabis como un medicamento, requiere de investigación científica, primero para poder separar los diferentes componentes de la planta y segundo para establecer la dosis requerida para tratar los síntomas sin producir un desequilibrio de la homeostasis del organismo.

    Sin estos conocimientos, es irresponsable pensar que el uso recreativo del cannabis puede justificarse por sus beneficios como medicina.

    Si bien, se utiliza el cannabis como tratamiento para el dolor y otras afectaciones, al usarse la planta con todos los componentes que tiene y sin control sobre la dosis necesaria para el tratamiento de los síntomas específicos, y además por una vía de ingesta inapropiada.

    Así es como la misma sustancia engaña a su usuario, produciendo en él la necesidad de buscar una justificación, que lo autorice moralmente a consumirla, ya que es un medicamento y no una droga.

    El uso medicinal del cannabis aún está bajo investigación, en el futuro se podrán producir medicamentos, que tengan aislados los componentes necesarios y en la dosis apropiadas para el tratamiento específico de un síntoma o enfermedad particular.

    Mientras tanto, sentarse a fumar marihuana porque es “medicinal” no es más que la excusa de un adicto para poder continuar satisfaciendo su necesidad de consumo.

    Si sientes que el cannabis está tomando un lugar central en tu vida, y no puedes realizar tus actividades cotidianas si no está presente, probablemente ya se está convirtiendo en un problema para ti.

    De ser así, quizá debas plantearte la necesidad de buscar ayuda, y estaremos aquí para ayudarte.

    Helbert Arturo Ortíz

    Neuropsicólogo

  • ¿Qué hace el alcohol en tu cerebro?

    ¿Qué hace el alcohol en tu cerebro?

    En la actualidad, podemos encontrar referencias al alcohol en el cine, en la radio, en la música, las noticias, las tiendas, cafeterías, discotecas… en casi todas partes, y es un tema del que hablamos con naturalidad casi sin darnos cuenta.

    Desde una cerveza con los amigos, o un vino en la cena, el brindis con champán, o unos tragos para poder bailar en la discoteca… el alcohol forma parte de nuestra sociedad, pero no por ello es una sustancia inofensiva.

    Las bebidas alcohólicas son aquellas que tienen como base el etanol, mejor conocido como alcohol etílico, obtenido mediante fermentación de azúcares como resultado de la acción de levaduras sobre ellas.

    El alcohol es una sustancia psicoactiva, esto significa que afecta nuestro sistema nervioso, alterando el estado de ánimo, reduciendo la sensibilidad al dolor y deformando la percepción de la realidad.

    Al ingresar en nuestro organismo, el etanol pasa al hígado donde debe descomponerse en partículas más pequeñas que puedan procesarse, sin embargo, este proceso consume recursos como el agua del cuerpo, por ello, uno de los síntomas de la intoxicación incluye deshidratación.

    Una vez que el etanol está en el torrente sanguíneo, viajará por todo el cuerpo, incrementando la actividad del neurotransmisor GABA, que en situaciones normales, funciona como un regulador de la conducta, pero su exceso produce bradicinesia, bradipsiquia y bradilalia, esto quiere decir que nos movemos, pensamos y hablamos, más lento o con falta de precisión.

    Por otra parte, el etanol, promueve un aumento en el nivel de serotonina, esto hace que durante el consumo la persona sienta felicidad, incluso euforia o valor para hacer cosas que no haría en otras circunstancias.

    Obviamente el efecto varía según la persona, es por ello que en la misma fiesta se puede ver al que se pone contento, el que quiere pelea, el que se queda dormido, o el que se deprime.

    Al consumir etanol en grandes cantidades se desactiva el neurotransmisor NMDA y esto produce los vacíos en la memoria, desorientación y desorganización del pensamiento, es aquí cuando haces cosas que luego no puedes recordar.

    Muchos de ustedes que ven este video, probablemente sean consumidores activos de alcohol, y saben que la memoria es una de las facultades que se ve más afectada tanto durante su uso, como con el paso del tiempo.

    Sin embargo, diversos estudios han demostrado una relación entre el consumo crónico de alcohol a largo plazo con el deterioro de varias funciones cognitivas, por ejemplo el estudio de Topiwala et al. (2017), que describe como el consumo prolongado de de alcohol se asocia con una menor densidad de la materia gris, atrofia del hipocampo y el deterioro de la de la sustancia blanca.

    Así mismo, se ha comparado el rendimiento de pacientes alcohólicos en abstinencia prolongada en comparación con sujetos no consumidores, como resultado se encontró que los pacientes consumidores de alcohol presentaron desempeños inferiores en  razonamiento abstracto, velocidad de procesamiento, atención sostenida, memoria de trabajo y memoria a largo plazo (verbal y visuoespacial), flexibilidad cognitiva, inhibición y planificación (Romero-Martínez, Vitoria-Estruch, & Moya-Albiol, 2018).

    Se estima que el 15 % de los pacientes con alcoholismo crónico desarrollan síndrome de Korsakoff causado principalmente por la insuficiencia grave de tiamina (vitamina B1) y su recuperación completa únicamente es posible en un 20% de los casos (González López et al., 2017).

    Los enfermos de Korsakoff sufren amnesia anterógrada para recuerdos explícitos (no implícitos o procedimentales).

    En las primeras fases, las lagunas pueden ser rellenadas y pasar inadvertidas incluso para quienes la padecen. A medida que avanza la enfermedad, también se produce amnesia retrógrada, que en casos graves puede abarcar incluso extensos episodios de la vida del paciente.

    Los pacientes suelen confabular, es decir, imaginar circunstancias de su vida por las que nunca pasaron y que las viven como ciertas (González López et al., 2017).

    Oliver Sacks en su cuento “El marinero perdido” narra la historia de un hombre con síndrome de Korsakoff,  quien se había quedado estancado en el tiempo pasado, sin la posibilidad de adquirir nuevos recuerdos y con la progresiva pérdida de los ya adquiridos.

    Como un bote a mitad del océano, sin memoria no sabes de dónde vienes o para dónde vas, la memoria es lo que constituye toda nuestra vida. Una vida sin memoria no sería vida, sin ella, somos nada.

    Helbert Arturo Ortíz

    Neuropsicólogo

    Referencias

    González López, I., Sierra Benítez, E. M., León Pérez, M. Q., Figueroa García, E. M., Aguilera Hernández, A., & Olivera Manzano, L. U. (2017). Psicosis de Korsakoff, a propósito de un caso interesante. Revista Médica Electrónica, 39, 772-780.

    Romero-Martínez, Á., Vitoria-Estruch, S., & Moya-Albiol, L. (2018). Perfil cognitivo de los alcohólicos abstinentes durante un periodo de tiempo prolongado en comparación con un grupo de hombres que no consumen alcohol. Adicciones.

    Topiwala, A., Allan, C. L., Valkanova, V., Zsoldos, E., Filippini, N., Sexton, C., … Mackay, C. E. (2017). Moderate alcohol consumption as risk factor for adverse brain outcomes and cognitive decline: Longitudinal cohort study. bmj, 357, j2353.

    Recomendados

    ¿Por qué nos emborrachamos? El ALCOHOL | La Hiperactina—YouTube. (s. f.). Recuperado 27 de diciembre de 2019, de https://www.youtube.com/watch?v=FB9C4uqzJSc

    ¿Qué pasa cuando bebes alcohol? – YouTube. (s. f.). Recuperado 27 de diciembre de 2019, de https://www.youtube.com/watch?v=R9eNPmiHzd8&t=209s Neuropsicologue, P., & o. (2018, noviembre 15). Efectos del alcohol en el cerebro. Recuperado 27 de diciembre de 2019, de Neuropsicologueando website: https://www.neuropsicologueando.com/blog-de-neuropsicologia/efectos-del-alcohol-en-el-cerebro/

  • El alcoholismo desde la neuropsicología

    El alcoholismo desde la neuropsicología

    El alcoholismo se define según la clasificación internacional de enfermedades como el “conjunto de manifestaciones fisiológicas, comportamentales y cognoscitivas en el que el consumo de la sustancia adquiere la máxima prioridad para el individuo”, trayendo con sí una serie de consecuencias en los diferentes niveles de participación del sujeto. Cuando la persona, en compañía de su grupo familiar busca alternativas de tratamiento a la problemática, tiende a encontrarse con prescripción de tranquilizantes que ayuden a sobrellevar los síntomas,

    “este hecho se asocia a la poca detección que se hace del alcoholismo, de modo que es alta la probabilidad de prescribir benzodiacepinas a un paciente alcohólico por sus síntomas, sin conocer su relación con el consumo de alcohol, con lo que se añade el abuso de benzodiacepinas a la dependencia alcohólica”. (Monras, Mondón & Jou, 2007, p. 693)

    De tal forma que el uso de medicamento debe ser supervisado de manera continua por el especialista evitando la adicción del mismo, aunque resulte paradójico. 

    Tras diversos estudios científicos se generan nuevas hipótesis que recogen la relación de abuso/dependencia de alcohol con el consumo de benzodiacepinas de manera abusiva, actualmente se agrega otra variable a la operación del consumo: los trastornos de personalidad. “Desde el punto de vista neuropsicológico, las mujeres son más vulnerables que los varones a presentar los daños cerebrales que se asocian al consumo de alcohol”, dichos daños y/o alteraciones pueden estar relacionadas con la aparición o intensificación de síntomas confusos en la estructura de personalidad;

    “Un trastorno de la personalidad es un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto, tiene su inicio en la adolescencia o principio de la edad adulta, es estable a lo largo del tiempo y comporta malestar o perjuicios para el sujeto”.

    La aparición o acentuación de estos rasgos puede generar grandes dificultades en relacionamiento social y autoconcepto por lo que debe intervenirse de manera multidisciplinar, el riesgo de recaída o aumento de consumo en pacientes con diagnóstico dual es mucho mayor a la de los pacientes con un solo diagnóstico, las alteraciones mentales llevan al paciente a distorsionar la percepción de su mundo ensimismándolos y causando pérdida de consciencia sobre la problemática de alcoholismo. El hecho de que la sustancia problema sea el alcohol también genera otros devenires para quien padece la enfermedad de adicción, culturalmente se acepta el licor en eventos sociales por lo que a la persona le cuesta aún más el proceso de concientización y abandono a la sustancia.  Es difícil determinar qué inició primero, el abuso de sustancias (alcohol, benzodiacepinas), o el trastorno de personalidad, “se necesitaría información clínica retrospectiva sobre el orden de aparición del TP y del abuso de benzodiacepinas, así como de las causas que motivaron éste”, sin embargo, todos los estudios establecen claramente la intensificación de síntomas psiquiátricos cuando hay sustancias psicoactivas de por medio. 

    Dentro de las consecuencias neuropsicológicas asociadas al consumo de alcohol se encuentran primeramente alteraciones a nivel de memoria, se habla del síndrome amnésico que “se caracteriza por un conjunto de alteraciones emocionales y cognitivas entre las que destaca una marcada pérdida de memoria junto con la incapacidad para realizar nuevos aprendizajes”. Las capacidades creativas, de planificación, ejecución de actividad, inhibición de conductas, conductas sociales, flexibilidad mental y demás, se asocian a las funciones ejecutivas las cuales se conocen afectadas tras el consumo crónico y abusivo de sustancias psicoactivas, por tanto, las alteraciones a nivel neuropsicológico varían llegando a ser de tipo: emocional, conductual y cognitivo. Las correcciones cerebrales que se realicen antes de la maduración cerebral llegan a ser más beneficiosas para el paciente por tanto es importantísimo identificar la problemática por abuso de alcohol, benzodiacepinas o cualquier otra sustancia de tipo psicoactivo que esté generando daño y ofrecer alternativas de tratamiento. 

    Angie Cifuentes

    Neuropsicóloga

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  • Conoce la dislexia, un trastorno del aprendizaje

    Conoce la dislexia, un trastorno del aprendizaje

    Los niños en etapa escolar son quizá la población que más acude a consulta neuropsicológica, las quejas de padres y maestros se orientan principalmente a la evidencia de una sintomatología poco clara que abarca pobre desempeño escolar, mal comportamiento y dificultad para adquirir nuevos aprendizajes con respecto a las expectativas de la edad. Al realizar una evaluación completa de los factores neuropsicológicos a trabajar se encuentra una debilidad funcional en la actividad cerebral que ocasionalmente se relaciona con “la falla en la adquisición de una dominancia hemisférica definida en el hemisferio izquierdo, responsable por los procesos de lenguaje”. (Herrera, J., Lewis, S., Jubís, N. & Salcedo, G., 2007). Los hemisferios cerebrales trabajan de manera cruzada, esto quiere decir que un niño zurdo activa principalmente el lado derecho de su cerebro, no obstante, los procesos de lenguaje se encuentran en el otro hemisferio y al no activarse o estimularse de manera adecuada pueden presentarse grandes dificultades en la adquisición de la lecto escritura causando así dislexia, la cual se entiende como “una perturbación primaria en la adquisición y en el rendimiento de destrezas de la lectura. Este diagnóstico requiere no solamente que haya evidencia de una discapacidad en la lectura, sino que tampoco haya perturbaciones cognitivas, emocionales, neurológicas o socioeconómicas apreciables que la puedan explicar”. (Herrera et al. 2007) 

    La dislexia se ha estudiado desde hace varios años, diversos autores han intentado descifrar su origen en la actividad cerebral sin embargo cada vez se desvirtúan las teorías explicativas por falta de pruebas e introducción de nuevas hipótesis, una de estas hace alusión a dificultades visuoperceptivas, “dentro de los planteamientos que insisten en que la dislexia es un trastorno viso-perceptivo se ha re-dirigido la atención de los investigadores hacia otras hipótesis”. (Herrera et al. 2007). Más allá de esta conceptualización que pretende ubicar al lector en la problemática, deben conocerse las consecuencias de este trastorno en el ámbito académico, especialmente en etapas escolares iniciales donde el déficit se hace evidente dejando a los niños por debajo de su grupo de referencia y tachándolos de “ineficientes” y/o poco funcionales sin lograr avances importantes en su desarrollo aún con apoyos. Por lo general las dificultades en la lecto escritura pueden evidenciarse en primer grado, sin embargo, existen casos de niños que logran alcanzar otros niveles, casi siempre hasta grado cuarto para iniciar su descenso académico, por tanto, padres y profesores se confunden y no creen que se encuentren ante la presencia de dislexia ya que las inversiones y demás fallas en ortografía no fueron evidentes antes, esto se debe principalmente a “que durante los tres primeros grados escolares funcionaron primordialmente a base de la lectura de las palabras como entidades separadas y distintas (memoria), en vez de como conjuntos de fonemas y sílabas”. (Herrera et al. 2007). Para determinar el estado general de todas las funciones cognoscitivas así como los factores neuropsicológicos implicados en la actividad cerebral, se hace importante la evaluación, una vez los resultados arrojen los hallazgos el plan de intervención y corrección se orientará a fortalecer aquellos procesos debilitados de nacimiento o por alguna causa externa.

    Dislexia como trastorno de aprendizaje.

    Angie Cifuentes

    Neuropsicóloga

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  • ¿Para qué sirve la neuropsicología?

    ¿Para qué sirve la neuropsicología?

    Los artículos realizados anteriormente se han centrado en describir las consecuencias directas del consumo de sustancias psicoactivas a partir de la evaluación neuropsicológica, sin embargo, son muchas las preguntas alrededor de esta disciplina y cómo puede aportar en el campo clínico, no solo en el tratamiento de rehabilitación por antecedente de consumo sino en múltiples escenarios. El presente artículo intentará ubicar al lector en el qué hacer del neuropsicólogo y desde qué bases teóricas se ubica para dar su aporte. 

    La neuropsicología, (NP) de aquí en adelante, se enmarca dentro del campo de las neurociencias lo cual quiere decir que se nutre de otras perspectivas como “la física, la química, la biología, la neurología, la genética, la informática y la psiquiatría. Todas estas aproximaciones, dentro de una nueva concepción de la mente humana, son necesarias para comprender los procesos mentales, particularmente los más complejos como la inteligencia, la conciencia, la personalidad o las emociones”. (Tirapu, 2011, p.11) Una vez quedan claros los aportes recibidos desde otras ciencias debe enmarcarse el rol del neuropsicólogo, aunque este profesional tendrá interés continuo en conocer las bases neurobiológicas de la conducta humana de manera detalla no podrá olvidar que tiene como base de formación la psicología, por tanto abordará problemáticas de salud mental. 

    La NP resulta una disciplina de gran apoyo en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de los trastornos mentales y de la conducta ya que entiende que “todo proceso mental es debido a la actividad cerebral y que toda actividad cerebral produce procesos mentales”, por tanto el profesional en esta especialidad podrá explicar los fenómenos tomando en cuenta factores [biopsicoafectivos] y de qué manera el cerebro en su actividad contribuye a estos. Desde el ámbito clínico el profesional en NP es vital para dar explicación a los acontecimientos dentro de la consulta individual o la consulta por hospitalización y que no pueden ser explicados sólo desde el área médica o psicológica requiriendo una integración de saberes para “identificar, describir y cuantificar los déficit cognitivos y las alteraciones conductuales y emocionales que se producen como consecuencia de lesiones y disfunciones del cerebro, así como (…) evaluar el impacto del daño cerebral en los contextos social, laboral, familiar y personal”, esto aplica para niños, adolescentes y adultos en cualquier situación, algunas de las problemáticas encierran: trastornos del desarrollo, trastornos de la conducta, trastornos mentales y patologías psiquiátricas. 

    En este orden de ideas, la NP no solo identificará lo que sucede con un individuo tomando en cuenta los síntomas referidos sino que explicará por qué sucede aquello, así mismo detallará muy bien los hallazgos en términos de debilidades pero también fortalezas de las cuales puede nutrir el proceso de recuperación como forma de compensación, por ejemplo: en una evaluación neuropsicológica se encuentra que un adolescente presenta fallas importantes en memoria audio-verbal y eso explica el bajo desempeño académico, pero también se evidencia un alto funcionamiento en tareas que involucran memoria visual. El especialista observará los hallazgos en perspectiva y organizará un plan curricular que tenga en cuenta las deficiencias, pero sobre todo las fortalezas de aquel paciente para favorecer su proceso de aprendizaje. 

    neuropsicología en el campo clinico

    Angie Cifuentes

    Neuropsicóloga

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  • Trastornos mentales y adicciones

    Trastornos mentales y adicciones

    Dentro de las múltiples consecuencias derivadas del proceso de consumo se encuentran los trastornos mentales. Inicialmente deben aclararse los datos científicos que ubican a las personas afrodescendientes más tolerantes a sustancias como el cannabis, sin embargo, son las personas caucásicas las que consumen mayores cantidades.
    Respecto a la prevalencia de trastornos mentales por uso de cannabis en la sociedad actual en general, (…) éstos se presentan más frecuentemente en hombres, y entre los 18 y 30 años de edad. En cuanto a la raza, datos demográficos indican que las personas de origen africano consumen cantidades de esta droga 1,6 veces mayores que los caucásicos o los hispanohablantes, aunque el número de consumidores caucásicos es mayor en comparación con el del resto de orígenes. (Tziraki, 2012, p. 750)

    Una vez existe claridad sobre los datos estadísticos se da lugar al desarrollo del tema de los trastornos mentales.

    ¿Qué tipo de trastornos puede causar?

    Aunque es de conocimiento popular el deterioro social que causa el consumo de sustancias psicoactivas poco se entiende sobre los cambios cerebrales y comportamentales derivados del mismo proceso, “el uso de sustancias en dosis altas diariamente produce efectos en la esfera mental, que empiezan con una moderada ansiedad y depresión, y pueden llegar hasta la crisis de angustia y la ideación paranoide” (Tziraki, 2012, p. 752). Blog di bodybuilding fitness totale di Lee Hayward: allenamento rapido e semplice per il petto con manubri testosterone propionato cicli motivazione fitness girl shortsgirlworkout gym palestra allenamento motivazione bodybuilding femminile viaggio responsabile consumo consapevole trovare equilibrio. El consumo crónico de sustancias tóxicas como el cannabis puede desembocar en trastornos psicóticos y de ansiedad que son dos de los más comunes en personas con historial de adicción. El trastorno psicótico se relaciona en su expresión a los síntomas de esquizofrenia,  sin embargo éste puede entenderse como un “episodio” por el que atraviesa el individuo intoxicado que será pasajero en la medida que logre reducir o abandonar el hábito de consumo. Por otra parte, el trastorno de ansiedad se caracteriza por la presencia de obsesiones, crisis de pánico, compulsiones, síntomas fóbicos, y un malestar clínicamente significativo en las diferentes esferas del individuo con un predominio marcado de ansiedad, consumir sustancias psicoactivas no es siempre sinónimo de psicosis, deben confabularse una serie de factores ambientales, sociales, de personalidad, etc., para que desarrolle la patología.

    Es importante resaltar la relación entre la concurrencia en consumo por un tiempo prolongado y una predisposición generalmente genética para la aparición de eventos psicóticos, “Asimismo, existen evidencias de que el uso crónico de la droga duplica el riesgo de aparición de síntomas (…) de esquizofrenia [y en algunas fuentes bibliográficas se conjetura que la posibilidad de desarrollo de esquizofrenia en consumidores de cannabis puede ser hasta seis veces”.

    Por último debe recordarse el impacto a nivel cerebral que acarrea el consumo cuando se inicia a edades tempranas del desarrollo, “el consumo sí constituye un factor de riesgo para la aparición de síntomas psicóticos y para la esquizofrenia, y que las características del cerebro adolescente (aún en desarrollo) hacen que los jóvenes de esas edades sean más vulnerables a los efectos”, por tanto la corrección neuropsicológica es absolutamente relevante dentro del tratamiento integral de rehabilitación en pacientes con historial de consumo. La adicción a sustancias tóxicas genera cambios a nivel neuropsicológico en diferentes niveles: cognitivo, comportamental y psicomotor los cuales se presentan tras la ingesta de todo tipo de drogas; aunque cada sustancia potencia una consecuencia diferente y específica a nivel cerebral el deterioro personal resulta evidente, la neuropsicología ayudará a corregir y rehabilitar aquellas funciones que se han reducido tras este hecho.

    Angie Cifuentes

    Neuropsicóloga

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  • Neuropsicología y adicciones: ¿Cómo afecta biológicamente el consumo?

    Neuropsicología y adicciones: ¿Cómo afecta biológicamente el consumo?

    El consumo de sustancias psicoactivas interfiere en el desarrollo de diferentes habilidades y aspectos del individuo, diversa literatura hace referencia a los cambios sociales, familiares y afectivos que se dan como consecuencia de esta conducta, sin embargo, aunque estos escenarios se ven afectados, también debe revisarse el más fundamental de los cambios: el biológico. Para desentrañar las modificaciones de base cerebral que se dan tras el consumo, es importante contar con una disciplina que pueda abarcar de manera integral al individuo, desde el campo de las neurociencias una de las especialidades que tiene en cuenta los aspectos psicológicos pero también neurológicos es la neuropsicología.

    Un eje central del quehacer de la neuropsicología está orientado a contribuir con sus aportes a la comprensión de la relación cerebro y conducta, (…) para evaluar y rehabilitar a pacientes con diversas alteraciones en su funcionamiento cerebral. 1

    ¿Cómo afectan biológicamente las adicciones?

    Una vez se abre la puerta a esta nueva disciplina para explicar los componentes biológicos de la adicción se tienen en cuenta los diferentes niveles de afectación:

    Inicialmente se pueden generar alteraciones morfológicas en la estructura del cerebro como pérdida de volumen cerebral, reducciones del porcentaje de materia gris, reducciones del volumen del fluido cerebroespinal ventricular, ensanchamientos del espacio peri cortical y de ambos ventrículos laterales, decrementos del tamaño de las neuronas y muerte neuronal o atrofia cerebral. 2

    Posteriormente se generan interrupciones en los campos eléctricos de las neuronas lo cual afecta la capacidad cognitiva, esto quiere decir que tras el consumo prolongado o esporádico  de sustancias psicoactivas se crea siempre alguna alteración de origen biológico y que va a impactar en la manera cómo se procesa la información del entorno y el nivel cognitivo. Dichos procesos cognitivos hacen referencia a todos aquellos procesos mentales que permiten recibir, seleccionar, almacenar y elaborar los estímulos del medio y que se conocen con los nombres de memoria, atención, pensamiento, percepción, lenguaje, razonamiento, etc. Al realizar valoraciones neuropsicológicas de personas consumidoras de sustancias psicoactivas se encuentran discrepancias entre el desarrollo de estos procesos y su edad cronológica, en otras palabras se evidencia déficit atencional, memorístico y demás puesto que se esperarían mejores desempeños para su etapa de desarrollo. Un ejemplo claro sucede ante el consumo de cannabis, diversos estudios han demostrado las serias afectaciones a nivel de memoria en personas dependientes a esta sustancia especialmente en relación a memoria de trabajo que habla de la capacidad para “retener en línea” la información y utilizarla rápidamente.

    Consecuencias neuropsicológicas

    Dentro de las múltiples consecuencias neuropsicológicas tras el consumo, se inscriben también el poco manejo emocional puesto que las funciones ejecutivas presentan peor capacidad a la interferencia, es decir, una menor inhibición a las respuestas automáticas, procesamiento lentificado de la información por el carácter inhibitorio de sustancias como el alcohol y cannabis, alteración a nivel atencional y sumado a todo lo anterior afectación en capacidad para realizar nuevos aprendizajes, es por esta situación que en menor o adolescentes escolarizado se evidencia bajo rendimiento académico aunque es importante evaluar acá si dicho bajo desempeño se debe exclusivamente la consumo de sustancias o hay un diagnóstico diferente de base.

    A manera de conclusión, el consumo de sustancias psicoactivas afecta el funcionamiento cerebral independiente del tipo de sustancia y tiempo de consumo. Sumado a esto, se considera que la dependencia a la sustancia se enmarca dentro de la adicción que tras varios estudios ha demostrado ser una enfermedad de base biológica por la demanda del sistema nervioso a la recompensa de manera continua, en esta etapa no se trata de querer abandonar el hábito sino de no poder, si bien la opinión popular se dirige a considerar el consumo como un aspecto de decisión debe entenderse que no es así, las personas eligen de manera personal por diversos factores iniciar el consumo, sin embargo la transición hacía la adicción se debe a un aspecto netamente biológico que tiene en la mayoría de las veces un aspecto de vulnerabilidad que va a diferir de persona en persona, “los científicos creen que los factores genéticos, incluyendo los cambios causados por el medio ambiente constituyen entre el 40 y el 60% de la vulnerabilidad a la adicción.

    Teniendo en cuenta lo anterior, las recomendaciones se orientan siempre a una ayuda especializada en la problemática y posteriormente multidisciplinar, la adicción es un asunto que concierne a diferentes profesionales que abordarán el tema desde su área teniendo en cuenta los aspectos mencionados inicialmente: sociales, emocionales, familiares y cognitivos.


    Angie Cifuentes

    Neuropsicóloga

    Referencias

    1. Avances y retos de la Neuropsicología -http://www.scielo.org.co/pdf/cesp/v7n1/v7n1a01.pdf
    2. Deterioro cognitivo asociado al consumo de diferentes sustancias psicoactivas -https://www.actaspsiquiatria.es/repositorio/13/71/ESP/13-71-ESP-168-173-776266.pdf

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